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@OperadOrNuclear: mi experieNcia divulgativa
El día 11 de marzo de 2011 ocurrió un acontecimiento que cambió la vida de todos los que trabaja-
mos en la industria nuclear. Un terre- moto sacudió y un posterior tsunami barrió la costa oriental de Japón, causando una enorme devastación y la pérdida de miles de vidas. Pero rápidamente la tragedia pasó a un segundo plano para la atención me- diática porque otra catástrofe esta- ba ocurriendo en directo: la central nuclear de Fukushima Daiichi, que había resistido bien el seísmo, fue inundada por el tsunami y perdió la capacidad de refrigerar sus reacto- res y piscinas. Vimos en directo ex- plosiones de hidrógeno, la lucha titá- nica de nuestros colegas nipones, el terror de la población por la emisión del material radiactivo fruto de la fusión de los tres reactores y multitud de noticias sensacionalistas en los medios de comunicación: apocalip- sis, supuestas explosiones nucleares, devastación, e incluso la confusión de las muertes por el terremoto y el tsunami con el accidente nuclear, que dicho sea de paso no causó nin- guna muerte por radiación.
Por aquel entonces el que esto escribe era un jefe de Sala de Con- trol de una de las centrales nuclea- res españolas y, aparte del dolor humano y la empatía profesional con nuestros colegas, empecé a sentir indignación por el tratamiento mediático de las noticias. En ese en- torno, me sorprendió el tratamiento profesional y desprovisto de sensa- cionalismo que realizó un blog de ciencia, por aquel entonces llama- do Amazings, actualmente Naukas. Impulsado por mi afán de justicia, envié un correo a sus autores felici- tándoles por su labor sobre al acci- dente y ofreciendo mi asesoramien- to. Les entusiasmó mi carta y me pidieron que le diera formato de ar- tículo para publicarla en su medio. Accedí con la condición de mante- ner el anonimato, aunque tuve que identificarme ante ellos como exige la práctica periodística.
El 21 de marzo publicamos Carta de un jefe de sala de control de una central nuclear española, donde ex- plicaba las funciones de mi pues- to de trabajo, así como el nivel de preparación y de entrenamiento al que nos vemos sometidos las perso- nas con licencia de operación. Ex- pliqué mis sensaciones sobre lo que estaba ocurriendo en Fukushima y afirmé que los operadores que esta- ban haciendo frente a la emergen- cia no eran héroes ni kamikazes, sino profesionales nucleares realizando su trabajo. Hablé de la experiencia operativa, de las revisiones de segu- ridad que seguramente vendrían y me ofrecí para responder a todas las cuestiones de los lectores. La avalan- cha de preguntas fue sorprendente: más de 1.200 comentarios, el record histórico del blog, que me mantuvie- ron ocupado durante varios días, en los que afortunadamente libraba. En el segundo comentario me llamaron “Sr. Operador”, me gustó el sobre- nombre y lo utilicé para escribir las respuestas. La principal conclusión que obtuve es que la energía nu- clear es una gran desconocida por el gran público y que, esencialmen- te, transmite miedo y preocupación.
Pasaron los años y continué con mi vida y mi trabajo, con ascenso inclui- do. Pero algo dentro de mí me decía que debía hacer algo para poner en su lugar a la energía nuclear, con sus ventajas e inconvenientes, y disipar los miedos injustificados, casi siem- pre alimentados por organizaciones ecologistas, partidos políticos en bus- ca de votos y periodistas sensacio- nalistas. No fue hasta 2016 cuando pensé que una buena herramienta para empezar con mi labor divul- gativa podría ser Twitter. Contacté de nuevo con Naukas, una comuni- dad de divulgadores españoles muy activa en dicha red social y les pe- dí su apoyo para lanzar mi cuenta. Manteniendo el sobrenombre con el que me “bautizaron”, comencé esta nueva andadura como Operador con la cuenta @OperadorNuclear.
Opinión
NUCLEAR ESPAÑA
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