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ARTÍCULO
El impulso de Naukas fue muy efec- tivo y rápidamente comencé a ob- tener seguidores, supongo que es- taba cubriendo un vacío en esa red y quizás también por el misterio del personaje. Parece que mis tuits eran interesantes y eso me permitió alcan- zar pronto los 1.000 seguidores, luego 2.000, hasta llegar a los más de 5.000 en marzo de 2018. Mi actividad se centró en varios aspectos. En primer lugar me ofrecí a responder pregun- tas, propuesta que creo que gustó porque no es algo habitual. También comencé a enlazar artículos divulga- tivos sobre los diferentes ámbitos de la energía nuclear, infografías, fotogra- fías o noticias. Pero quizás lo que más éxito tuvo al principio, y que mis segui- dores me reclaman y aplauden, es lo que se denomina un “zasca”: consiste en detectar un tuit o artículo erróneo o mentiroso y responderle con cierta gracia y argumentos veraces. Al prin- cipio me supuso algunos bloqueos por parte de destacados miembros de organizaciones ecologistas, otros tra- taban de responderme, pero pronto dejaron de hacerlo porque quedaban en evidencia. Su nivel técnico es muy inferior al de un profesional nuclear, ya que su posición es más ideológica que técnica y carecen de la preparación necesaria.
Esta labor divulgativa me ha permi- tido realizar muchos contactos, todos ellos a través de la red social Twitter, pero alguno de ellos también en per- sona. Pronto comencé a contactar con físicos nucleares, astrofísicos, cli- matólogos, biólogos, genetistas, etc. Tengo la percepción de que la mayor parte de la comunidad científica está a favor de la necesidad de la energía nuclear para reducir las emisiones de CO2 y mantener la estabilidad de la red ante el crecimiento imparable y necesario de las energías renova- bles. Creo que en los divulgadores científicos tenemos un gran aliado y debemos ser capaces de colaborar con ellos. Un perfil de seguidor muy activo y fiel es el constituido por los profesores, tanto universitarios como de asignaturas científicas de primaria, secundaria y bachillerato. Reciente- mente tuve el honor de entrar en una clase de un instituto de bachillerato de Canarias a través de Twitter y res- pondí a las preguntas de los alumnos en directo. La experiencia fue muy enriquecedora, tanto para los alum- nos, según me explicó el profesor, co- mo para mí. También he asesorado por mensaje privado a decenas de jóvenes que buscan trabajo en la in- dustria nuclear o que tienen dudas en sus asignaturas sobre energía.
Otro tipo de contactos que he rea- lizado, no menos importante, es con los políticos. Soy consciente de que nuestra industria tiene una fuerte ver- tiente política y que los posiciona- mientos ideológicos respecto a ella son tan absurdos como inevitables. Uno de mis tuits más celebrado decía que “Las centrales nucleares no son de derechas y los aerogeneradores no son de izquierdas”. Tengo segui- dores identificados en el Senado y en Congreso de los Diputados, así como en varios parlamentos auto- nómicos. No tantos como desearía, pero varios de ellos me han solicitado información por privado para apoyar sus argumentos a favor de la ener- gía nuclear. Los que se oponen, no me preguntan, pero me consta que siguen mis tuits. Soy consciente de que es muy ambicioso lo que me pro- pongo, pero desearía que los políti- cos utilizaran argumentos científicos y técnicos a favor o en contra de la energía nuclear, no mitos basados en la ignorancia y en los prejuicios.
Mi relación con la industria sólo la
“La industria nuclear debe implicarse
en conectar con la sociedad, informando, divulgando y mostrando transparencia
puedo calificar como excelente. Muy pronto pude comprobar cómo la Sociedad Nuclear Española, el Foro Nuclear, los Jóvenes Nucleares, WiN España y muchas de las empre- sas del sector nuclear comenzaban a seguirme, a realizar RT (repetir mis tuits, para los profanos). Los contac- tos con los encargados de los per- files de Twitter de todos ellos han sido en todo momento cordiales y productivos. Fruto de ello es este ar- tículo, en el que la SNE me pidió que explicara mi experiencia. Debo re- conocer que me incomoda hablar tanto de mi labor, pero el hecho de mantener el anonimato es útil en estos casos y me ayuda a encajar mejor las críticas destructivas, man- tener mi vida tranquila y no creerme demasiado los halagos, que recibo con frecuencia y evidente satisfac- ción.
No puedo dejar de hablar de mis colegas en las centrales nucleares. Me consta que varios compañeros con licencia de operador y super- visor, algunos de mi propia central, me siguen en Twitter, lógicamente sin saber quién soy. De hecho he
Opinión
sido testigo de conversaciones en las que se debatía sobre mi localiza- ción. Es divertido escuchar que “en la central X dicen que están seguros de que es uno de ellos”. Sólo pue- do agradecer su apoyo en mi labor divulgativa y animarles a realizar su aportación, incluso para corregir mis errores, puesto que no conozco al 100% el diseño de todas las centra- les y este mundo es muy amplio y complejo.
En 2017 publiqué un nuevo artí- culo en Naukas titulado Por qué ne- cesitamos energía nuclear, donde traté de explicar qué papel tiene nuestro sector en la lucha contra el cambio climático y la polución ambiental, la estabilidad de la red y la garantía de suministro. Y más recientemente, haciéndolo coincidir con el aniversario de Fukushima, he publicado Refuerzo de la seguridad en las centrales nucleares españolas tras Fukushima, donde explico todas las medidas tomadas para hacer frente a accidentes fuera de la ba- se de diseño, algo que la inmensa mayoría de la población desconoce y que creo que puede ser útil para disipar miedos y prejuicios.
Creo sinceramente, y esto es una autocrítica para toda la industria nu- clear, que no hemos sido capaces de conectar con los ciudadanos. Desconozco los motivos, que segu- ramente son múltiples y complejos, y probablemente no soy el más in- dicado para analizar. Es de justicia reconocer que en los últimos años se están realizando esfuerzos en mejo- rar la comunicación, pero todavía queda mucho camino por recorrer. Los ciudadanos apenas conocen que tenemos centrales nucleares y generalmente están muy mal infor- mados sobre su seguridad. Nuestro negocio está plagado de mitos y prejuicios, que me animaron a lan- zarme al mundo de la divulgación, en parte porque disfruto con ello, pero también porque creo que es una labor útil. Aprovecho este foro para solicitar la implicación de to- da la industria nuclear en la labor de conectar con la sociedad, in- formando, divulgando y mostrando transparencia. Estoy convencido de que esa labor, junto con la profe- sionalidad que ya demostramos en nuestra tarea diaria, es imprescindi- ble para la operación a largo plazo y quizás, por qué no, para promover algún día la construcción de nuevas centrales nucleares en España.
Me despido con una de mis eti- quetas en Twitter:
#NecesitamosEnergíaNuclear.
42 Febrero 2018
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